El amor es como un hermoso pájaro de bello plumaje que planea
majestuosamente por las corrientes y vertientes más elevadas de
la vida, pero en su corazón, adora la humildad, la mansedumbre,
la inocencia, la ingenuidad y la belleza más pura, pero gusta de
ser libre y sano como el viento, entra y sale libre por las paredes
del alma. No podemos ni debemos tomarlo y encerrarlo, como si
el corazón fuera una olla de presión, porque allí encerrado y atrapado,
no podría mover sus alas, no cantaría, se asfixiaría y se moriría.
El amor no se sujeta a nada ni a nadie, no se ata ni se atrapa, no se
enclaustra, no se aprisiona porque dejaría de ser auténtica mente libre.
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